Tuesday, April 25, 2006


Chita a la sal sobre mantel bordado



[Con dama almorzando en el Costanera 700,
después, ella habla de ideologías, Lima, 1,999]




Del cordaje matronal el pez luce acerado
su tesitura abrillanta el adobo y desafía
los dedos dispendiosos en la espátula de plata
y cariciosa trazas en soya el ideograma
un mohín, con rabia de vidrio de navajas giras el cuello
te queda ese rumor a grillo, un vaho a cisne remoto.
Liberal, explicas a Toffler, uñas larguísimas, un rubor.
Solitaria, despliegas mundo de un súbito medrar.
El presidente ingresa abrigado de comitiva. Él te sonríe.
Escribes una nota, alongada y displicente.
El vino blanco derrama indecente su brillo,
El presidente asiente mientras te observa y alza su copa,
la carne nívea de marinas se tensa
excelente sabor, firme tallado de la sapidez y el arroz.
Sólo el pueblo sabe más del pueblo, insistes.
El presidente ahora se retira a su justa siesta
Colas del camarón, garra del coral a su río quemado
usura del blindaje y su eructo sarnoso.
Abres los ojos y acurrucada al costado pides un beso.
Hija de puta, inolvidable.
Hoy los dos moran en los infiernos.

Monday, April 24, 2006

CAPILLA DE SAN BARTOLO AL ATARDECER



Como exorcismo contra M.A.T.


1.


Aún tengo el sabor de las piedras en mi boca, hace frío
y en el balcón del hotel te acaricio horadando los océanos.
El Señor observa desde sus columnas ocres el mar sordo.
En lo alto del promontorio, la cruz arde envuelta de sonidos
que al ocaso se hacen ecos en el olvido del camal.
Oscurecida virgen mira el fondo de su templo a dos aguas
donde la fe del gozo vence a las palabras mordidas.
Y la inmensidad cicatrizada del pellejo de los cielos
ahoga la cáscara del océano y lo curva a su antojo.

El vapor aromático de las entrañas de los toros
sangre para mi cogote en buen vaso caporal.
Mi padre en su reata mi madre en la punta de su enagua
Era feliz y es cierto que apesto a tus vapores
Y ahora tu cuerpo del otro lado de la cama desmayado
más bello que el sopor de tu orgasmo vacuno
y me preguntas en la madrugada si el arenal
es tan azul como los ojos de los bueyes degollados.


2.


El anular toca el anzuelo de tu hocico y
qué otro cuerpo soldará a tu brida la palabra te amo
En la luz azul de la nada que dejó mi arpón
Que la usura y el destaje han olvidado
sobre todos los colchones tiesos de la agonía
cuajada sobre un epígrafe sin pétalos ni rocío
en el hierro de la noche sin tu timonel
y en el coro a tus relinchos tañendo de estruendoso tejido
cual grasa inerte podrida en el tiempo
que ni el mar olvida y jamás la memoria que te asfixia.


3.


Dermis de las naranjas y grupa generosa, sueño sin canto
y un sherzo sin coros como epitafio a barlovento.
Del estanque sin coágulos la sangraza hace sendas
Busca el sol y a borbotones gana la orilla e infecta.
Ahogada en el salitre y envuelta en la luz cenital
tu vas royendo el seso glorioso del falo ebrio
y la sublime Aparición y el furioso susurro
cual beso falaz de un chelo enturbiado en piscos.

Virgen de los témpanos perdónanos a pesar del amor
desnudos viscerales engallaste mi maligno estilete.
Dos seres seminales y sus marinas feuilles mortes.
el latido galvanizado como ofrenda de los amantesque
se quisieron tanto que ahora están mejor muertos.

POLAROID





i.m. Cesáreo Martínez

Hoy he visto el diploma del agua en piedras canijas
Y estoy caviloso, tuerto y peligrosamente oscuro.

Arte de Navegar. Juan Ojeda


Retratada para ser olvidada por mi óxido
ausente en el quieto tiempo de su eternidad
recordarás el sepia insomne de tus ojos de noche
las iras que debajo de las sábanas solías enyeguar.
Regresaste sin voltear la mirada y sonreías
ese retrato que me observa desde su juventud
El mapa señalaba el afecto del
camino sin extrañar el norte calcinado,
viaja desflecado el temor en mis amores,
cruza el cielo el ave del silencio
no hay en la brújula un cabello
el deseo está sin rumbo y vive.
Qué país es éste sin crucifijo estelar
ese donde moran los enigmas de fe.
Para qué se ama sin rumbo estremecido
el cielo está enchufado al calentador
cierra los ojos y ámame sin pistilos.
La geografía suele cambiar los infiernos
el calor al intestino, el ojo a la hiel
con la ausencia de la mirada ahora sin cámara,
el mapa es efecto, nosotros sus límites.
Muriendo a contraluz sin su sonrisa que era
su sol tiznada de ocre aunque se aferre a mi corazón
como sus garras al tapiz de la eterna instantánea
y sólo te maldigo y obtengo tu retrato.

KOTODAMA




Por toda la hermosura
Nunca yo me perderé
Sino por un no sé qué
Que alcanza por ventura.

Manuscrito de Jaén, San Juan de la Cruz.



Soy sólo la trompeta de mi señor, les dije
Y hendí la niebla coagulada en el lunaje.
Hincado aguardé tu flujo celestial y la eternidad.
Vengo desnudo, me traigo a mi mismo, refulgo en tu voz.
¡Oh lengua! Para pedir compasión y rugir la verdad.
Señor, no soy el sol que tu mandaste a diseñar
En el verbo amargo y la plomada imperfecta.
Una hebra de tu traje, un rictus de tu sello,
Merezco el turgente perdón y más noche a mi fe.
Apenas tu voluntad hágase para vivir a ti, repetí.
Señor, sálvese el truhán y su hedor a cuatrogatos.
Soy su hijo, les dije, aunque ya no lo parezca.

FIGURA EN OBSEQUIO DE LA SOMBRA



Chuqchaytan wayra
Apachqan huq huaqllamanta

[El viento se está llevando uno por uno el sueño de mi cabellera]
Máximo Damián según tradujo Arnulfo Fuentes mientras Hugo Crespo escuchaba
.



1.

Mi criatura traveseó con A4AD, luego cerró los ojos.
Yo le dije uno siempre tiene la misma edad
Y tomé su muslo al latido de su jean
El vaho de sus entraña, ahora más fuerte y la tarde en su nuca.
Tiene apenas 18, habló su tallo, la emulsión de sus pechos.
Del dulce tiempo en la edad primera [Petrarca, dixit]
La lengua la enlazó acariciando sus junturas
El cuerpo tembloroso a mis dedos
El vello incendiándose en transitura al aullido
Leopardi diría:
Non sai che smisurato amor, che affanni intensi,
Che indicibili moi e che deliri movesti in me;
ne verra tempo alcuno che tu l’intenda.
Corazón mío, y te llevé a la cama y leve te abandonaste
Rodó el tablero y las piezas flotaron.
Y así estás expuesta al astro de la hiel
y el talud de sus turgencias brama cual yerba en venganza
en el arrobo del ecran y su ampolla somnolienta.

2.

Ahora retardas el haz de tus contornos en mi ventana
y ante la sorpresa del cielo y aquel difuso ciprés,
el cernícalo descorre el telón en el preciso instante
que su trino incendia la noche sólo con mi vida.
80 días vinieron a trasojar el corporal de tu mirada
y tu vientre fue anillo de luz y roca viva que aún travesea.
Ojo de la palabra, muéstrame ese cuerpo a brazadas
Vestida de torbellinos, tu pelvis ruega
y disoluta tus efigies y tus orillas de pureza y enjambres.
¡Oh sombra de luz¡,
Quédate embarcada a mis pelambres
Que en los vientre absoluto de los cuervos he visto el gesto,
aquel himno de la espuma retozante y la memoria mordida,
esa cresta eréctil de tu platea que ahora es una epifanía
y cerrada la sala y la taquilla, soy así de los vencidos.
El pacto es tan ardiente como la afilada cicatriz
del jazzeado amor y el anclaje del cuerpo y su sintaxis.
Carnosa es la liviandad de la garúa en el pétalo enamorado,
y el primer plano de atrapar el verso y bajar tus sedas.
o el rubor de llamarse mi arrecha flor, mi flor de guerra.
Déjame así, tras tus ojos ocultarte mis líquidos encurtidos
deja que retrate la cadencia de tus cabellos al correr
el fotograma a perfume del delirio, sus vellos y su nochería
Y aleja de la vitrola tu voz y no se tú, la lluvia no me moja.



3.

Y es tu aroma densa cual fermentado
y ensabanado ron
un islote es este grama y el chorro de luz me desolla
sólo el sonido de las dulzuras altas son las emboscadas.
Esas pisadas a felino que sabe a exilios y carne viva.
El sueño está frente a tu horma, guiones e historietas
que locamente agita el corazón de todos, los de utilería.
Y porque no somos más que esos granujas del escarnio
ocultos en la garganta de los butacas y sus puñales.
Emergeré así del lecho y todo el resto es literatura,
repondré el corazón en el cemento,
para asumir el cortejo, tu lencería y sus cerrojos
Solo para que no salgas más de la pantalla, de estrella o de
de mi sombra y el jaque mate de mi sé
ptima sepultura.
En la oscuridad me extrañaste un momento
y nunca fuimos duros bajo la luz del día.

Wednesday, April 19, 2006

TREN DEL SUR







A Omar Aramayo


El carnaje ha tatuado la pradera
Y cosido a la totora el bramado sigilo
Silban las esquirlas en la tos del altiplano.
Los cogotes relinchan de colores despellejados
Y al acecho viaja el vértigo latigueando.
La helada de la muerte se enamora
Fatigan los zorros en sus pabellones
Y conquistados, y con la grey acechada, cávense
Cual trazo contrahecho de Lenzora.
Hielan las zampoñas en sus vinagres y
Que no haya misericordia por ustedes
Los de la guapura en los oleos de combate.
Una postal es el retrato en la Estación de Arequipa.
Una acuarela de rostros fieros pisados al anden
¡Qué enemigos de enemigos!
¡Qué seso para discretos!
En el Claustro de los Naranjos han trazado el fin
La línea entre el poder y los cuerpos reventados
Así aclara el rojo indio de ojos prodigiosos.
La columna tomará el diluvio de febrero
Y la Candelaría anudará un bendito seas al fin,
Las botas encarnecerán la cascada de lava negra
Y la trocha del agua y los muertos a empellones
Arderán en los túmulos de una patria coagulada.
Y aquella noche partieron, silbaban por no gatillar
¿Estará Martín Chambi presto a la luz del viento?
Preguntan antes que la noche los llague de zorros
Rastreando el cieno, se irán por langas a mejor vida,
La cordillera, sus ponchos, los inconfesos de hoz.




Profundo vello
[0 Guitarra con cuerda rota]




i.m. Mario Luna




Has colocado el disco del lado colosal del silencio
Y el concierto alimenta el anzuelo y surca la ausencia del eco.
El maestro Segovia rasga la plomada gimiente del venoso ron
Los líquidos afinados de espasmos y óyense los vientos escuetos,
El aullido del lobo y los pechos forcejeados a sus espinas.
Tu mujer y la mía celebran del oleaje corpulento su eufonía
abren las ventanas y en la noche malva arde el asfalto
donde para amarse negligentes sólo se amurralla tanto tiempo.
Son jóvenes y van preñadas por la gamuza de los guitarristas
Eliásticas enguirnaldan los hijos mordidos en la roca
Y a quemadura penetran en el deseo bruñido a saliva del aguijón.
Tu mujer oye Aranjuez y te besa cual velero zurcido a su océano,
La caligrafía de la mía es a la ceniza una araña que retuerce su astilla.
Ambas danzan escamadas azulinas sobre el muelle sin rastros de sol.

CABUYAS

POEMAS

ELOY JÁUREGUI
Lima, abril 2006